En tu web
Contesta lo que hoy te preguntan por teléfono: horarios, condiciones, plazos de entrega, cómo pedir cita. Si alguien quiere reservar o hablar con una persona, le lleva hasta ahí.
Un asistente que responde con tus datos, te dice de dónde sale cada respuesta y, cuando no sabe algo, lo reconoce y te pasa con una persona. Para tu web, para tu WhatsApp o para tu equipo.
El de esta web funciona así. Pregúntale a él.
Contesta lo que hoy te preguntan por teléfono: horarios, condiciones, plazos de entrega, cómo pedir cita. Si alguien quiere reservar o hablar con una persona, le lleva hasta ahí.
Tus clientes ya te escriben por WhatsApp. El asistente atiende las consultas de siempre y recoge pedidos con los datos que hacen falta, para que tu equipo solo tenga que confirmarlos.
Un asistente interno que consulta tus documentos y tu programa de gestión. «¿A cuánto le vendimos el diferencial a este cliente?» «¿Qué dice el contrato de mantenimiento sobre las urgencias?» Responde y te enseña el documento o el dato de donde lo ha sacado.
Un instalador pregunta a un distribuidor de material eléctrico: «¿Tenéis el diferencial de 40 amperios? ¿A cuánto me sale?»
Una IA genérica contesta: «Los diferenciales de 40 A protegen frente a fugas de corriente. El precio depende del fabricante y del distribuidor; te recomiendo consultar con tu proveedor habitual.»
Correcto y sin utilidad. No sabe nada de tu almacén.
Una IA con tus datos contesta: «Sí. El diferencial 2P 40 A 30 mA clase A está a 40,02 € en tarifa profesional, antes de tu descuento. Hay 47 unidades en stock. Fuente: tarifas y stock a 30 de septiembre.»
Es el ejemplo de nuestra demo del distribuidor: empresa y datos ficticios. La diferencia no está en el modelo de IA. Está en que el segundo consulta tus datos y dice de dónde los saca.
Un asistente que se inventa lo que no sabe es peor que no tener asistente. El nuestro está hecho para responder solo con lo que tiene y, si no lo tiene, decirlo:
«Eso no lo sé y prefiero no inventármelo. ¿Te paso con una persona?»
Desde ahí ofrece reservar una llamada, escribir por WhatsApp o dejar un mensaje a tu equipo. La conversación no termina en un callejón.
Quien habla con tu asistente tiene que saber que habla con una IA. Lo exige el artículo 50 del Reglamento europeo de IA, y lo cumplimos desde el primer mensaje.
Lo contamos con detalle en cómo usamos la IA y en la política de privacidad.
Está hecho para no hacerlo: responde con tus documentos y tus datos, cita la fuente y, si no encuentra la respuesta, lo dice. Aun así, una IA puede equivocarse. Por eso lo probamos contigo con preguntas reales antes de ponerlo delante de tus clientes.
Decidimos contigo qué se guarda, dónde y cuánto tiempo, y se lo explicamos a quien escribe. Si no hace falta guardar nada, no se guarda.
Sí. Responde en el idioma en que le escriben. Lo probamos contigo en los idiomas que necesites antes de publicarlo.
Puede recoger un pedido, proponer una cita o dejar un aviso a tu equipo. Lo que haga, lo hace con las mismas reglas que una automatización: lo dudoso lo revisa una persona.
Cuéntanos qué te preguntan tus clientes o tu equipo cada día. Con eso ya sabemos por dónde empezar.
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